Residente y “Mis disculpas” ¿discriminación, reflexión o exageración?

El cantante urbano Residente lanzó recientemente la canción “Mis Disculpas”. Las rimas contienen mensajes que van dirigidos claramente a quienes le han criticado constantemente, a cantantes de reggaeton poco solidarios e incluso a miembros de la política que él considera deben ser denunciados en sus canciones. La polémica vino después, no por estos temas, pero sí por la manera de expresarse sobre ellos utilizando a la discapacidad como un calificativo en contra de todos aquellos a los que va dirigida la “tiraera”.

“Mis rimas son síndrome de down, son anormales”, “los tengo cabeceando como niños autistas” y una mención hacia los “inválidos” que abre la canción, son tan sólo algunos de los versos que encendieron los focos de quienes trabajan con y para las personas con discapacidad. Residente se posicionó casi de inmediato y respondió a través de Twitter que su intención no fue discriminar tal y como se le acusa, incluso argumenta que él ha sido diagnosticado con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad). Los fans dicen no haberse sentido ofendidos, incluso aquellos que aseguran vivir con una discapacidad o con alguien cercano en esta condición de vida.

El tema va para largo, aunque algunas asociaciones acordaron reunirse con Residente para reflexionar en profundidad sobre lo que ellos pelean y lo que el cantante quiso decir. Mientras tanto vuelve a surgir la discusión sobre la responsabilidad del lenguaje en los actos discriminatorios, especialmente si van insertos en melodías que seguramente serán un éxito y estarán en voz de miles de fanáticos alrededor del mundo.

Mis disculpas: la historia detrás de la “tiraera”

La canción Mis disculpas de René Pérez Joglar, verdadero nombre de Residente, es una respuesta a sus adversarios. Las letras tienen especial dedicatoria al rapero puertorriqueño Tempo, con quien Residente tuvo un enfrentamiento que culminó con interpretaciones al más puro estilo de las películas mexicanas de la época de oro: Tempo con Calle sin salida y Residente con la pieza musical a la que se refiere este escrito una y otra vez. Además de Tempo, hay una clara referencia a la cantante Ivy Queen.

Mis disculpas además contiene mensajes que buscan promover la educación, pues el cantante insiste a sus escuchas en que no abandonen los estudios, único camino para seguir componiendo letras que signifiquen algo de verdad. Como ya es costumbre en otros temas del ex integrante de Calle 13, hay una carga de denuncia ante hechos políticos que afectan a los sectores más desfavorecidos.

¿Residente discrimina en Mis Disculpas?

La Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (ASDRA) señala al cantante Residente de promover la discriminación cuando en “Mis disculpas” se escuchan frases como “mis rimas son síndrome de down, son anormales” y “los tengo cabeceando como niños autistas”, situación de la que se deslinda el intérprete con una serie de tuits en los que asegura que la anormalidad no es nada malo y que se ofende quien se quiere ofender, palabras más palabras menos.

Vale la pena aclarar algunos conceptos antes de continuar. La discriminación es la negación del ejercicio pleno de los derechos a una persona que vive con una condición específica, el concepto está enfocado principalmente en los llamados grupos vulnerables entre los que se encuentran los pueblos originarios, las mujeres, la comunidad LGBTTTIQ y, por supuesto, las personas con discapacidad. Un ejemplo claro de lo anterior es que alguien sea despedido de su trabajo simplemente por ser mujer, indígena, gay o por vivir con una discapacidad.

¿Residente discrimina con Mis disculpas? No. La pregunta más bien debe ser ¿Residente promueve la discriminación con Mis disculpas? y entonces la respuesta es sí. Sus letras repiten estereotipos que pesan sobre el sector de la población que vive con discapacidad, definiciones que afectan el desarrollo social de una persona con una determinada condición.

Sí, las personas con autismo cabecean y sí, las personas con síndrome de Down han sido consideradas anormales casi de manera oficial, esto para aquellos fanáticos que defienden las canciones de Residente mencionando que hacen alusión a la realidad. Algunos datos que también pudieron haber estado presentes en la lírica son quizá la falta de oportunidades laborales para las personas con discapacidad, el estado de inimputabilidad que pesa sobre de ellos en el sistema judicial y que les impone penas casi de por vida, o las violaciones a los derechos de niñas en situación de discapacidad, porque eso también es parte de la realidad.

Probablemente quien entone a todo pulmón “Mis Disculpas” o la escuche de camino al trabajo no sentirá deseos de discriminar a una persona con discapacidad simplemente porque sí, pero tampoco está haciendo algo por incluirla en el entorno social mientras repite una y otra vez la letra de su artista favorito. Porque tan sólo es una canción ¿qué daño podría hacer? Eso mismo pensó el cantante de regional mexicano Alejandro Fernández cuando interpretó Mátalas en un país con un alto índice de feminicidios, “es broma” “es inocente” “no lo tomen en serio”. Atacando a un cantante no se logra la inclusión de las personas con discapacidad, es verdad, pero pasar por alto un uso del lenguaje excluyente en aras de la defensa del arte es ser cómplice de un sistema social que se niega a evolucionar por repulsión a lo “políticamente correcto” sin ver lo “políticamente incluyente”.

***

Residente se comprometió abiertamente con la ASDRA para trabajar el tema una vez que visite Argentina, movimiento interesante del cantante para aminorar la ola de críticas y, de paso, para convertirse en un figura central que haga eco de las voces de aquellas y aquellos que llevan décadas peleando en la sombra contra esquemas sociales excluyentes. Porque “Mis Disculpas” no llama a la reflexión como tanto se empeña en hacer creer Residente, lo que sí lo haría es que a través de su fama y reconocimiento haga un llamado a la inclusión de estos temas en la agenda social. La oportunidad es única y muy valiosa.

Porque una canción por sí sola no discrimina, pero una canción sí puede cambiar al mundo.

 

 

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