¿Y si dejamos de creer que la accesibilidad para personas con discapacidad son sólo rampas?

Es día de asamblea en Libre Acceso. Los agremiados exponen las acciones que han realizado recientemente y yo escucho con atención en mi calidad de invitado. Se establecen acuerdos y nuevos retos son planteados para que se superen de la manera más exitosa posible. Esta dinámica se desarrolla desde hace casi 30 años, cuando en 1989 se unieron un grupo de personas con discapacidad motriz para buscar que los espacios físicos, como edificios de empresas, fueran accesibles.

Actualmente es común enterarse de los trabajos que se realizan por la accesibilidad, que algunas instituciones la procuran a través de distintas acciones, pero la historia no siempre ha sido así y esta asociación civil lo sabe de primera mano. En esta entrevista escucho las voces de los protagonistas de esa historia de retos y desafíos en los que la accesibilidad es una necesidad pero no siempre una compañera, en la que se han tenido que librar varias batallas en pro del uso del espacio físico, ahora el digital también, con el único fin de ser tratados como sujetos de derechos, pero sobre todo, como seres humanos.

Antes de comenzar a relatar mi experiencia y la conversación que sostuve con Libre Acceso, debo advertir que se trató de una plática bastante atípica para el reciente ejercicio de conversaciones que estamos realizando en Todo Incluido. Se trata de una entrevista polifónica en la que intervienen distintos actores involucrados y, aunque me referiré todo el tiempo a los entrevistados como Libre Acceso, también dejaré saber los nombres de quienes me ayudaron con sus respuestas a construir este relato que comienza a continuación.


Para hablar de accesibilidad es necesario comenzar explicando el significado de este término, pues su uso es cotidiano pero en el contexto de discapacidad tiene un sentido altamente relevante. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad define a la accesibilidad en su artículo 9, ahí se explica que se trata de garantizar que los sujetos de derecho vivan de manera independiente y puedan participar plenamente en todos los aspectos de la vida; para lograrlo deben eliminarse obstáculos y barreras de acceso, y se dan una serie de recomendaciones para que espacios cotidianos como los edificios, las vías públicas, el transporte y otras instalaciones desarrollen y procuren medidas para que todas y todos sin distinción puedan acceder a ellos.

Una vez claros con la terminología oficial, hay que pasar al momento de la experiencia pues una cosa es lo que está escrito y otra lo que sucede en la vida que todos vivimos. Sería injusto decir que México no es accesible sólo porque a nivel general se conocen casos de discriminación e inaccesibilidad en algunos espacios, hay esfuerzos muchos y muy variados que comienzan a hacer visible esta necesidad que no sólo favorece a las personas que viven con discapacidad, sino a todos en general.

Por ejemplo el uso de rampas tan socorrido por los gobiernos cuando se trata de anunciar acciones en favor de las personas con discapacidad, no solamente funciona para este sector de la población. Mientras caminamos por la calle, Laura Bermejo, directora de Libre Acceso, me muestra un espacio recién rehabilitado que ejemplifica lo anterior: si hay una rampa y cumple con la pendiente del 6%, el ancho mayor a 1.20 y un pavimento uniforme, a lo mejor hoy te tocó empujar las cajas y traes un diablito pues por esa rampa subes, si yo salgo a pasear con mi hija en su carrito o en su carreola puedo circular por esa rampa, si alguien con discapacidad motriz quiere circular por esa calle sube por esa rampa, y a lo mejor tú vas con la novia o con el novio platicando y van tomados de la mano pues pueden bajar por esa misma rampa.

El caso de las rampas es quizá el más evidente o por lo menos el más representativo para demostrar que hablar de accesibilidad es un tema que no conoce condiciones de vida. Si fuera así de fácil ya todo estaría resuelto, la realidad es que todo evoluciona de manera lenta en este tema y mi curiosidad comienza a ser saciada con las respuestas que obtengo en la entrevista.

Todo Incluido: ¿A qué retos se han enfrentado en estos casi 30 años de historia?

Libre Acceso: Yo creo que las principales barreras que hemos avanzado son generar normatividad, simplemente esto tan padre tú y yo estar platicando hoy en día del tema de discapacidad y que lo tengas en un blog cuando si yo regreso al 89 esto no era ni posible ni soñable, que públicamente se buscara incidir, que ya se tengan eventos de discapacidad y bueno el boom y lo más importante la Convención, o sea que internacionalmente ya se entienda que las personas tienen una discapacidad pero tienen derechos, que no dejan de ser personas. La pelea constante es que ahora esos derechos se hagan efectivos.

TI: ¿Hay cifras que nos permitan conocer cómo está el tema de la accesibilidad en México?

LA: Desafortunadamente no, creo que ese es otro tema también impresionante porque aunque hay tema, hay atención, hay inclusión, desafortunadamente no hay cifras. Uno de los temas que hoy se está tratando es tener al menos un Registro Nacional de Personas con Discapacidad en el país y en las ciudades. Si no tenemos ni siquiera una cifra, que esto no significa que sea indispensable para un tema de política pública, pero si no tenemos un número cierto de cuántas personas con discapacidad hay pues también da vacíos de tener una estadística. Nosotros tenemos un estimado pero de prácticas positivas, es decir inmuebles que han remodelado sus instalaciones para hacerse accesibles a personas con alguna discapacidad.

TI: ¿Algún caso en especial?

LA: Pues mira hay muchos, por ejemplo el Museo de Memoria y Tolerancia es algo que a mí me gusta mucho platicar, porque el recinto ya es importante per sé para el tema de la no discriminación. Cuando estaban construyendo este inmueble lo que hicieron fue invitarnos a través de Conapred a que asesoráramos a los arquitectos. El proyecto no costó más, se arreglaron los ajustes y el museo cuando se inauguró era accesible.

el que una persona con discapacidad llegue a un lugar no tiene que ver con si tiene rampas o no, tiene que ver con una cultura de inclusión en la que todos usamos las mismas entradas, usamos los mismos pasillos, porque bien es cierto que la silla de ruedas la pueden cargar y es una forma que la persona entre cargada, pero no es una forma digna,

Este último rasgo debe destacarse, pues a menudo se piensa que la accesibilidad supone un costo elevado para las empresas y se prefiere mejor no realizar la inversión. Este caso se pudo ver en la entrevista de la semana pasada en la que conversaba con Entrale cuando se hablaba de empresas que, con el afán de ser incluyentes, gastaron en ajustes que al final no cubrían verdaderamente las necesidades de sus empleados, o peor aún, preferían prescindir de los servicios de una persona con discapacidad porque no estaban dispuestos a realizar ajustes en sus espacios.

Una opción para todas las empresas y establecimientos que estén buscando ofrecer sus servicios e instalaciones a todas las personas sin distinción puede encontrarse en las declaraciones de Patricia de Anda y Roxana Suárez, quienes además de ser miembros activos de Libre Acceso son abogada y arquitecta respectivamente, al mencionar el concepto de diseño universal: el diseño universal es crear espacios físicos tanto en los edificios, también considerando las calles que sean utilizables por todos. La meta es el diseño universal, siempre, en todos los aspectos, que todos los espacios sean para todos. Roxana completa esta respuesta de la siguiente manera: suma hacer un espacio accesible porque en realidad el que una persona con discapacidad llegue a un lugar no tiene que ver con si tiene rampas o no, tiene que ver con una cultura de inclusión en la que todos usamos las mismas entradas, usamos los mismos pasillos, porque bien es cierto que la silla de ruedas la pueden cargar y es una forma que la persona entre cargada, pero no es una forma digna, entonces el diseño universal se encarga de que todos estemos en esta mesa reunidos sin importar la discapacidad que se tenga y todos entramos y salimos por las mismas puertas.

Conforme la conversación avanza el tema de la accesibilidad se torna un poco más complejo, pues comienza a moverse a otros espacios que van más allá de lo físico y se transporta a otros escenarios como los servicios educativos y, con importante relevancia, los ambientes digitales. Sin embargo, se puede ir adelantando que al final no es un tema sólo de lugares físicos o simbólicos, es un aspecto cultural que debe resolverse en la sociedad y no sólo por sectores, como el empresarial, el gubernamental u otros.

TI: ¿A qué retos se enfrenta una persona con discapacidad en materia de accesibilidad?

LA: La accesibilidad es la característica que deben de cumplir todos los servicios, los entornos, los edificios, las páginas para ser utilizables entendibles y aprovechables por todas las personas independientemente de sus características físicas, sociales o culturales de la manera más autónoma posible. Por ejemplo una página que no sea tan accesible, cuando tienes una persona que te apoye, pues ya puedes lograr acceder a esa página. Pero la parte más importante de esta definición de accesibilidad es esa última parte, “de la forma más autónoma posible” porque esa parte de la definición nos lleva al paradigma social de la discapacidad, porque si no es autónomo entonces automáticamente nos estamos regresando al paradigma paternalista de atención, entonces es muy importante resaltar esa parte de la definición.

En esta respuesta de Renata Noris, otra de las asociadas que además es licenciada en psicología, ya puede verse que los retos aumentan según evoluciona la sociedad. Para completar su respuesta, Nancy Reyes, quien además de ser asociada es experta en temas de informática en A11yLab, comenta la importancia de la accesibilidad digital, algo que el gobierno mexicano se comprometió a adoptar a través de su Estrategia Digital Nacional. Como dato importante al margen de lo comentado por Libre Acceso, hay que comentar que este esfuerzo gubernamental antes mencionado no contempla en su redacción original la existencia de las personas con discapacidad y sus acciones han sido mínimas en comparación con lo realizado por la sociedad civil.

Nancy explica que hay una normativa que debe cumplirse como primera medida para la accesibilidad digital: En México también se están haciendo esfuerzos, ya el gobierno ha publicado legislación en donde obliga a los gobiernos estatales y federales a tener sitios web accesibles para pcd, existe un estándar internacional que es el que deben de cumplir y se divide en 3 niveles: el a, el aa (doble a) y el aaa (triple a). El primero es el más básico y el último es el más completo o avanzado por así decirlo; el gobierno está obligado a ser aa. El cumplimiento de estos requerimientos es más que suficiente para que una persona ciega pueda navegar en internet a través de un lector de pantalla y tenemos organizaciones como el Instituto Federal de Telecomunicaciones o Suprema Corte de Justicia y algunos otros esfuerzos como en el estado de Puebla o en otros estados que ya están cambiando este paradigma y ya le están pidiendo a los programadores y a los equipos de trabajo en sistemas que hagan sus sitios web accesibles.

Es ahora Renata quien complementa las declaraciones de Nancy al mencionar lo siguiente:  las barreras más difíciles de vencer para lograr la inclusión en general y la accesibilidad por consecuencia, son las barreras culturales, porque como decía Nancy puede haber muchos estándares, muchas reglas, mucha norma, pero si no se permea en la cultura pues está muy bien que esté ahí escrito y lo más difícil de cambiar es la cultura, las actitudes de la gente, por eso es que es un cambio tan lento y a veces tan desesperante, porque mucha gente no conoce la diferencia entre integración e inclusión, que es muy sutil pero súper importante.

TI: ¿Algún ejemplo, sino prioritario o urgente, uno por el que podríamos empezar?

LA: Por ejemplo puede ser que a pesar de ser adulto la gente te sigue tratando como niño, desde los 60 y hasta ahorita.

las barreras más difíciles de vencer para lograr la inclusión en general y la accesibilidad por consecuencia, son las barreras culturales

La conversación se acerca a su fin y tal y como adelanté, la accesibilidad dejó de ser un tema físico o digital para transformarse en un asunto cultural y ésto ya involucra a toda la sociedad para que pueda ser cambiado. Libre Acceso y sus miembros confirman en cada respuesta el orgullo que les representa influir en ese cambio con acciones a gran escala como incidir en políticas públicas y apoyar en la mejora de planes de estudio que contemplen a la discapacidad desde las materias obligatorias, como ha sucedido con la Universidad Iberoamericana y el Tec de Monterrey.

Antes de irme me presumen el crecimiento en visitas de su sitio web y redes sociales, en las que atienden a población no solamente local, también internacional. Quizá internet no es el espacio más seguro para cualquiera, pero no puede negarse el impacto que ha generado en materia de comunicación para difundir un mensaje tan importante como el de Libre Acceso, que ha permanecido oculto para muchos al no tener un canal masivo para compartir información. Un poco de justicia poética para la accesibilidad probablemente, encontrar en un espacio que aún no es completamente accesible al principal de sus aliados recientes.

Espero volver pronto a la asamblea de Libre Acceso, es para todas y todos y eso es ya bastante accesible.

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