La historia de una niña con parálisis cerebral que podría ser deportada

La menor Rosa María Hernández continúa bajo arresto en un centro de detención de inmigrantes en San Antonio, Texas. Su caso ha cobrado notoriedad pues, además de contar con sólo 10 años de edad, Rosa María vive con parálisis cerebral y actualmente se encuentra alejada de su madre y de sus familiares esperando un proceso de deportación. Activistas buscan la liberación de la menor, pues el proceso de detención del que fue objeto, transgrede los derechos humanos y “muestra la poca empatía de esta administración (la del Presidente Donald Trump) con los migrantes”.

La detención de la menor se produjo hace unos días, cuando tuvo que ser operada de la vesícula biliar. La Patrulla Fronteriza persiguió la ambulancia en la que era trasladada Rosa María, quien en ese momento se encontraba acompañada de su prima. Los agentes solicitaron la documentación correspondiente y, al percatarse de que Rosa María ingresó a los Estados Unidos como indocumentada, procedieron con la detención. La menor continuó su proceso quirúrgico y de recuperación custodiada por agentes federales, algo atípico en un caso como este según Alex Gálvez, abogado de la familia Hernández.

La declaración de Gálvez se sostiene al señalar que, en efecto, se ha procesado a menores indocumentados en el pasado (por ejemplo a adolescentes miembros de pandillas) pero no han sido custodiados de tal manera. Así lo reporta el periódico estadounidense The New York Times, medio que agrega que los procesos de deportación se han intensificado con la llegada de Donald Trump al poder. Mientras tanto, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) demanda la liberación de la menor.

Rosa María llegó a Estados Unidos en 2007, cuando sólo tenía 3 meses de edad. Ella y su madre, Felipa de la Cruz, cruzaron la frontera con la esperanza de encontrar un tratamiento médico a propósito de la condición de parálisis cerebral con la que vive la pequeña; con el tiempo obtuvieron acceso a medicamentos y terapias personalizadas. Esta situación no es menor si se toma en cuenta la recomendación que emitió la ONU con respecto a los migrantes que viven en situación de discapacidad en la que se menciona la importancia de contar con servicios básicos para la atención de este grupo poblacional.

La condición de vida de Rosa María, más su estado de salud a partir de la cirugía realizada, deriva en un tratamiento especializado que no está siendo otorgado. Así lo hicieron saber activistas y miembros de la ACLU cuando mencionaron que la menor debió asistir a un chequeo médico el día 2 de noviembre y éste no pudo realizarse ante el proceso legal por el que atraviesa. La situación se agrava si se toma en cuenta que un proceso de deportación judicial tiene una duración de entre 2 y 3 meses.

En redes sociales se ha activado el hashtag #FreeRosa para realizar difusión del caso, al que se han unido personalidades del medio del espectáculo como la actriz Rose McGowan. A la petición de ACLU se han sumado 173 organizaciones, entre ellas las que trabajan por los derechos de las personas con discapacidad, para exigir a los Departamentos de Seguridad y Salud de los Estados Unidos que cese el proceso en contra de Rosa María y se tomen las medidas correspondientes para que la menor pueda reunirse con su familia.

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