El cambio para el que debemos prepararnos

Las elecciones 2018 representan uno de los momentos más importantes de la historia reciente de México. Se trata del proceso electoral más caro y en el que más puestos se elegirán, entre ellos el de Presidente de la República. En medio de todo se encuentra la sociedad civil y las ganas de cambio, uno que para las personas con discapacidad se viene prometiendo desde hace casi 20 años con resultados insuficientes.


Hablar de elecciones puede remitir a discusiones, desde las más profundas e informadas hasta aquellas que son más bien superficiales. Es común tomar postura por un candidato, partido político o propuesta, pues coincide con nuestros intereses (en el mejor de los casos) o sirve como pretexto para castigar al gobierno en turno por su desempeño (en el peor de los escenarios).

Al ser México una democracia, en la que el gobierno es (o por lo menos debe ser) del pueblo para el pueblo, resulta bastante normal y hasta sano polarizar la discusión bajo el pretexto de buscar lo mejor para el país. Esta frase, sin embargo, se ha convertido con el tiempo en algo abstracto y francamente difícil de explicar por quienes la usan de manera recurrente. Lo mejor comienza a ser relativo.

Si bien es cierto que debe prevalecer el bien colectivo, especialmente si la economía y la seguridad se mantienen de manera favorable, las sociedades se hacen con el tiempo más complejas y resulta difícil priorizar para una mayoría que cada vez más parece minoría. En este mundo moderno que habitamos todo urge, nada puede quedar para después porque corre el riesgo de nunca materializarse.

Este es el caso de las necesidades y derechos de las personas con discapacidad. Entre el asistencialismo, la ciencia y el estigma social, los hombres y mujeres que viven con esta condición han sorteado la falta de conocimiento y sensibilidad que los gobiernos han tenido para con ellos y recibir apenas unas cuantas dádivas que los acercan a la caridad y los alejan de la dignidad ciudadana.

Al vivir uno de los procesos electorales más importantes de la historia, las propuestas de los candidatos siguen sonando igual que siempre y la transformación social se complica. Sin embargo, cada vez más hombres y mujeres con alguna condición toman conciencia de su lugar en la sociedad y trabajan para que el cambio de paradigma los coloque como sujetos de derechos, un cambio para el que debemos prepararnos.

Un momento para la historia

En el año 2000 se produjo un momento de quiebre en la historia mexicana. Después de 70 años en el poder, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) deja la Presidencia de la República para dar paso a la alternancia política. El 2 de julio de ese año Vicente Fox, candidato del Partido Acción Nacional (PAN), en alianza con el Partido Verde Ecologista de México, fue elegido por 42.5% de la lista nominal como el Presidente de México.

Pero el cambio de régimen no es victoria de una sola persona o partido político, al contrario, fue un trabajo de muchos años e involucró luchas y sacrificios de numerosos personajes que incluso perdieron la vida. Otros más afortunados lograron contarla y siguieron en pie de lucha como Gilberto Rincón Gallardo, quien se destacó por ser pieza fundamental de la izquierda mexicana (cuando era difícil declararse públicamente “de oposición”) y pisara la cárcel en algunas ocasiones como consecuencia de su ideología.

Rincón Gallardo contendió por la Presidencia en el mismo periodo que Vicente Fox. Ambos se presentaron al debate que organizaron las autoridades electorales y, en ese ejercicio de discusión, los expertos y la prensa declararon como vencedor al luchador social que en ese momento estaba respaldado por el Partido Democracia Social. Durante el minuto de presentación, en el que algunos de sus contrincantes prefirieron confrontarse los unos contra los otros, Rincón Gallardo se refirió a sí mismo de la siguiente manera:

“(…) Soy alguien que mide la estatura de los individuos por sus valores humanos como la honradez, la congruencia y la responsabilidad, nunca por la talla física. Sobre todo porque desde que era niño tuve que superar desventajas físicas; como millones de mexicanos logré vencer la adversidad. Tuve que luchar para que se me tratara igual que a los demás, quizá por ello pronto surgió en mí la vocación de enfrentarme a cualquier tipo de discriminación. Por ello surgió mi profunda fe en la democracia, porque sé que sólo bajo ese sistema los individuos pueden alcanzar igualdad de oportunidades…”

El carácter demócrata de Rincón Gallardo lo llevó a aceptar su inminente derrota ante el candidato de Acción Nacional, pues apenas consiguió 2% de la votación, y más adelante a formar parte del equipo de trabajo del guanajuatense para fundar y presidir el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED). Pero lo que queda para la historia es que se pronunciaron por primera vez las palabras discriminación y discapacidad en una contienda electoral.

Sin tener conciencia de ello, se sentó un precedente para lo que más tarde sería la aprobación del primer gran tratado del Siglo XXI (impulsado por el propio Rincón Gallardo): la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. La Convención se aprobó en tiempo record y México se comprometió a ratificarla, entendiendo que para ello debe crear los mecanismos necesarios para poder implementarla y garantizar la inclusión de las personas con discapacidad.

Ente estiras y aflojes esto se ha podido lograr gracias a la presión de la sociedad civil. Sin embargo el que algo esté escrito no lo convierte en la receta de la transformación social. La resistencia al cambio, la insistente presencia del asistencialismo y los estereotipos que niegan a alejarse del imaginario social, impiden que lo dispuesto por la ley se convierta en realidad.

Sólo para la foto

En 2014, el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad emitió un informe con sus comentarios sobre el trabajo de México en materia de discapacidad. Entre varias preocupaciones que externó por las condiciones en las que viven principalmente las mujeres con alguna condición, el Comité centró su atención en el esfuerzo social conocido popularmente como Teletón. En el informe se señala que su transmisión contribuye a reforzar estereotipos que van en detrimento de la inclusión de este sector de la población.

Pero el informe va más allá al señalar que el Estado otorga recursos a esta organización para que se haga cargo de algo que, por legislación y sentido común, le corresponde. La atención a las personas con discapacidad está en manos de la iniciativa privada y no de instituciones federales o gubernamentales. La crítica en medios de comunicación, sin embargo, prevaleció sobre el Teletón y se desvió la mirada a cualquier lado menos a la evasión gubernamental.

Mención aparte merece que el Teletón debe evaluarse de manera separada entre lo que representa la transmisión televisiva maratónica que se realiza anualmente para recolectar fondos, y otra muy diferente a la labor que desempeña en favor de la rehabilitación de las personas con discapacidad. La primera, en efecto, contribuye a la desinformación y al fortalecimiento del modelo asistencial con cápsulas emotivas al borde del llanto.

Pero los 22 Centros de Rehabilitación Infantil que se han creado a partir del Teletón atienden a un gran número de personas a través de novedosas terapias y programas de inserción social que no alcanzan a entenderse en profundidad por privilegiar la emotividad del evento mediático. El Centro más antiguo se encuentra en Tlalnepantla, Estado de México y se construyó con lo recaudado en la primera transmisión de 1997.

17 años antes de la evaluación del Comité, en México se mediatizaba la lucha de la discapacidad por el reconocimiento social de quienes la viven. El país volteó hacia un sector marginal y decidió darle su apoyo a una causa que no nació con el Teletón, pero que sí le permitió maximizar los esfuerzos de quienes décadas atrás habían arado el camino de manera silenciosa. Así la sociedad civil seguía haciéndose cargo de una labor federal y el gobierno, mientras tanto, se conformaba con aparecer unos minutos de la transmisión para dar palabras de aliento y uno que otro donativo.

El momento llegó

El reconocimiento de los derechos de las personas con discapacidad no es nuevo ni un capricho de los tiempos que vivimos. Los párrafos anteriores muestran un camino complejo que se ha tenido que vivir y que debe encontrar un rumbo más claro con la llegada de un nuevo dirigente. Y es que sin importar colores partidarios o ideologías, la candidata y los candidatos de este proceso electoral se proclaman como la opción del cambio y, de una u otra forma, incluyen a la discapacidad en sus propuestas.

Las plataformas de los participantes de esta contienda cuentan con pocas propuestas transversales. La discapacidad continúa apareciendo asociada a programas sociales y en contadas excepciones como parte de un proceso de políticas públicas. Si el voto del electorado con discapacidad se basara solamente en esto, la realidad es que la candidata y los candidatos no proponen algo diferente a sus antecesores y votar por ellos representaría una continuidad al letargo en el reconocimiento social de sus derechos.

Quien resulte vencedor en las Elecciones hereda de administraciones pasadas la responsabilidad de ratificar lo que aparece en la Convención a través de mecanismos reales de inclusión. Al mismo tiempo se enfrenta a una ausencia de datos pues en México no hay certeza de cuántas personas viven con discapacidad y mucho menos en qué condiciones. En suma, el próximo Presidente o Presidenta debe estar preparado para el cambio que promete, porque las personas con discapacidad lo esperan desde hace más de 20 años.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.