“Ser diferente”, principal causa de ciberacoso a alumnado con discapacidad

El informe El acoso y el ciberacoso escolar en el alumnado con discapacidad muestra las causas y consecuencias que tienen esas prácticas en distintos niveles escolares de España. La realización de este documento estuvo a cargo de la Fundación ONCE, el Comité Español de Representantes de personas con discapacidad, e ILUNION Tecnología y accesibilidad; en él se presentan también testimonios y cifras que dejan ver la difícil cotidianeidad de las infancias y juventudes en el ámbito escolar.

El documento recoge además experiencias internacionales, mismas que funcionan como un contexto para que el lector comprenda que el acoso escolar es una problemática grave que se acentúa cuando el alumno vive con una discapacidad. Las cifras en todos los casos coinciden en que el principal motivo de las agresiones recae en la condición del estudiante, que van desde las habilidades motrices hasta las comunicativas y cognitivas.

Algunas de las conclusiones que se obtienen de este ejercicio es que el acoso tiene una presencia importante en la educación primaria y secundaria, lo que signfica que esta práctica comienza desde la infancia y se extiende hasta la pubertad de un individuo. El papel de las autoridades y de las familias queda en la ambigüedad, pues aunque una buena parte declara conocer los casos poco se hace al respecto y los protocolos creados para combatir el también llamado bullying se vuelven inservibles.

Sin fecha ni horario

El acoso escolar en su forma de ciberacoso tiene la particularidad de exceder el espacio de la institución, pues con los servicios de mensajería y las redes sociales puede mantenerse el resto del día. El alumno o alumna que lo sufra seguirá padeciendo los estragos de éste sin importar su ubicación “real” y la mayor parte de las veces lo hará en soledad, sin reportar a algún adulto (familiar o escolar) qué sucede.

Lo anterior se debe a que quienes lo viven consideran que es algo normal. En el caso de algunas condiciones como los trastornos del espectro autista y algunas discapacidades intelectuales, los alumnos pueden no percibir las agresiones como tales y dejan pasar estas acciones. Otros más dicen sentirse ignorados, también a causa de su condición, y su denuncia no procede al no ser considerada válida por la figura adulta.

Frases como “si vienes mañana al colegio, te mato” se reciben en servicios de mensajería como Whatsapp o en publicaciones de redes sociales. El impacto que viven los estudiantes es tal que se produce un declive en su rendimiento escolar y deja secuelas emocionales que pueden llegar a afectar su salud mental, algo que a la larga puede generar mayor posibilidad de rechazo, aislamiento y discriminación.

38.7% de los alumnos ha pedido ayuda ante el ciberacoso, 34.3% no, 19.3% no lo identifica, 5.5% rechaza la ayuda y 2.2% no sabe
En la imagen se muestra la gráfica que distribuye las acciones que toman los alumnos ante el acoso. Fuente: El acoso y ciberacoso en el alumnado con discapacidad

Entre el silencio y la omisión

Los testimonios de profesores que se presentan en el informe incluyen posturas que van desde el desconocimiento hasta el solapar el acoso. Esto llama la atención toda vez que el 56.6% de los alumnos entrevistados dijo comentar su situación con profesores o tutores antes que con asesores externos o incluso considerar el cambiarse de institución escolar, lo que haría suponer que las denuncias se valoran poco o son ignoradas.

El informe presenta testimonios en los que se menciona que las agresiones se dan cuando el profesor o tutor no está presente en el aula, sin embargo un 40% asegura que aún con su presencia se produce el acoso. Esto puede deberse a que se reproducen estereotipos de poder que son alentados por los propios profesionales de la educación, en donde la vulnerabilidad de algunos alumnos se hace más evidente: el alumno sin discapacidad por encima del que sí vive con una, por ejemplo.

La responsabilidad de los profesores se comparte con el alumnado espectador, es decir, el grupo de estudiantes que sabe del acoso pero no lo comete. Sin embargo la cifra es menor, de acuerdo al estudio el resto de los alumnos comenzaría a adoptar conductas de defensa en favor del sector vulnerable del salón o en todo caso de denuncia ante ataques o burlas de las que son testigos.


Para entender un poco más: Las personas con discapacidad auditiva son propensas a vivir en depresión


El ciberacoso puede generar cuadros de depresión, pues las víctimas confiesan que sienten miedo o incluso frustración al no tener mecanismos eficaces de defensa. Entre los testimonios se mencionan las ganas de llorar y gritos de dolor, en otros la conformidad y la resignación al saber que poco o nada se hará para resolver esa situación.

El documento concluye con una serie de buenas prácticas que se han desarrollado en algunas instituciones de España, además de recomendaciones entre las que destacan la protección a las víctimas y la promoción de la convivencia con la diversidad. Este informe puede consultarse de manera gratuita en la página de los realizadores y al hacer clic aquí.

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