El uso medicinal de la marihuana ya es legal en México, así como de la cannabis sativa e índica. La Ley General de Salud fue reformada y desde junio de 2017 puede utilizarse este cultivo con fines médicos y científicos. Dentro de la ley se dispone, entre otras cosas, que deben generarse criterios para normar la investigación y producción de las variantes de cannabis antes mencionadas.

Por esta razón, la Secretaría de Salud tiene la obligación de armonizar dichas normas y generar un reglamento que garantice un uso adecuado del cannabis y sus distintas variantes. Es importante aclarar que tanto la ley, como el trabajo de la sociedad civil que impulsó estas reformas, no incluyen disposiciones para el uso recreativo de la marihuana (para el que hay otros recursos legales).

La ley incluye además una anotación clara en su artículo 290: “La siembra, cultivo o cosecha de plantas de marihuana no será punible cuando estas actividades se lleven a cabo con fines médico y científicos”, por lo que no solamente las empresas farmacéuticas podrán producir medicamentos a partir del cannabis, también la ciudadanía podrá practicar el autocultivo (que hasta ahora mantenía en la ilegalidad a muchas personas, especialmente mujeres).

Pero ¿en qué consiste el reglamento? ¿por qué es importante que exista? ¿qué debe incluirse de manera casi obligatoria en su texto? Aquí van 5 datos para entender un poco más de este documento:

Es responsabilidad de la Secretaría de Salud y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris)

Estas dependencias federales deben redactar el reglamento de acuerdo con lo dispuesto en la Ley. El plazo es de 180 días después de publicada la información en el Diario Oficial de la Federación, pero no se cumplió, por lo que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) urgió a la Secretaría y a la Comisión a cumplir con su obligación.

Ambas dependencias declararon posteriormente que acatarán lo dispuesto por la Ley y la SCJN.

Legaliza el cultivo y la producción de fármacos con derivados de cannabis

El autocultivo, cultivo y producción de medicamentos a base de cannabis era ilegal en México. Los usuarios y sus familias tenían que recurrir al bajo perfil para poder consumirla y así estabilizarse (por ejemplo, su uso inhibe las convulsiones de pacientes con alguna clase de condición que las provoca). Esto acaba con la publicación de la Ley y en cuanto las disposiciones del reglamento se den a conocer.

Este cultivo y producción no está relacionado con el uso recreativo de la marihuana, sólo con fines médicos y de investigación.

Impulsa la investigación científica

La investigación sobre cannabis es hasta ahora limitada, pues varias naciones consideran al cultivo como algo ilegal. La publicación del Reglamento es más que un beneficio para los consumidores ahora que México ha dejado atrás el estigma (por lo menos a nivel legislativo), representa la oportunidad de conocer otras aplicaciones del cannabis y sus variantes.

¿Qué condiciones pueden transformar su realidad con el uso de cannabis? Estamos por descubrirlo en cuanto se publique el reglamento.

Es un triunfo de la sociedad civil

Distintas organizaciones y activistas son los responsables de que este proyecto sea una realidad. Destaca el caso de Carlos, hijo de Margarita Garfias, quien obtuvo un amparo por parte de la SCJN para poder acceder a un tratamiento a partir de este cultivo y que, finalmente, fue el detonante para que las entidades gubernamentales ya mencionadas previamente, asuman la responsabilidad en la creación del Reglamento.

Para seguir la pista de este caso, que incluso se transformó en un movimiento social, puede consultarse el hashtag #PorCarlosyPorTodos

Contribuye a eliminar prejuicios

En una encuesta realizada por el diario La Razón, el 45% de las personas consultadas está a favor de la legalización de la marihuana, incluso con fines lúdicos. Pero un muy cercano 42% sigue manifestando una postura en contra que refuerza la idea del incremento en adicciones y el 5% sólo apoya el uso médico. La imagen social negativa de la marihuana prevalece.

Como dato, las variantes de cannabis que pueden producirse y cultivarse (según la Ley) son: la cannabis sativa, índica y americana o marihuana, entre los que se encuentra el tetrahidrocannabinol, sus isómeros y variantes estereoquímicas.

Después de la publicación del Reglamento viene la observación del cumplimiento de las disposiciones, algunas de ellas relacionadas con la producción por parte del sector privado y los costos que esto generaría. Además, debe crearse una institución que regule a dónde van los impuestos que se generen a partir de la venta de cannabis.

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